Desde hace unos meses IKA implementó el área de innovación en la empresa con el fin de desarrollar proyectos novedosos dentro de su industria que generen valor, ya sea económico, social o medioambiental, con el objetivo de seguir creciendo y entregando un servicio de excelencia.

 

Valentina Martínez es Líder de Innovación y TI en IKA Empresas. Su formación como Ingeniero Civil Industrial de la Universidad Católica, complementados con un Major de Diseño e Innovación, le entregan las herramientas precisas para ser un verdadero aporte en esta área. “He incursionado en diferentes departamentos de innovación de diversas empresas en la búsqueda de proyectos novedosos, incorporando metodologías de innovación y gestionando posteriormente los proyectos que nazcan. Durante un poco más de un año, estuve en el cargo de Ingeniera de Gestión en IKA, administrando diferentes proyectos enfocados a la mejora continua, pero ahora se dio un salto un poco más grande, ya que estamos enfocados no sólo en mejorar lo que ya existe, sino que en buscar nuevas formas de hacer las cosas, incorporando nuevas tecnologías”, explica.

 

“Estamos enfocados no sólo en mejorar lo que ya existe, sino que en buscar nuevas formas de hacer las cosas, incorporando nuevas tecnologías”

 

Las principales tareas de este cargo están orientadas a liderar proyectos de innovación, orquestar el desarrollo de diferentes iniciativas que tengan valor para la empresa y levantar oportunidades o problemáticas de las diferentes áreas. Un segundo rol es la colaboración con otros despartamentos de la organización, con empresas o con instituciones que estén vinculadas al ecosistema de innovación nacional, generando proyectos que puedan agregar valor a todas las partes. Y en tercer lugar, monitorear el desarrollo y la correcta ejecución del portafolio de proyectos de las iniciativas que vayan surgiendo, dar seguimiento y evaluar los resultados.

 

“Partimos desarrollando un área formal de innovación, para poder sistematizar y generar metodología. Para eso hay 3 fases de incorporación: la primera es el alineamiento estratégico, es decir, definir los objetivos, los focos de trabajo, establecer el método y las capacidades para que las mismas áreas tengan el conocimiento y luego puedan gestionar estos proyectos, levantando información de las problemáticas o dolores que existen en la empresa a través de diversas herramientas, como entrevistas, jornadas, talleres, brainstorming con los trabajadores de las distintas áreas de la empresa, para buscar soluciones a estas dificultades y comenzar con el desarrollo de proyectos como tal. Esta es la fase en la que nos encontramos hoy”, destaca.

 

 

“Es importante que todos nos motivemos a innovar, a desarrollar este motor para crecer, anteponerse a nuevos escenarios y mantenerse activo a pesar de las adversidades del entorno”

 

“En la fase 2, nos vamos a enfocar en gestionar un portafolio de proyectos balanceado, con iniciativas más disruptivas y por supuesto también en proyectos de innovación incremental que mejoren y complementen lo que ya existe. El objetivo es que la empresa defina este portafolio inicial y las diferentes áreas desarrollen estos proyectos en conjunto con otras áreas o, incluso, en conjunto con clientes estratégicos, con proveedores o en vinculación con el ecosistema de innovación nacional, surgiendo una oportunidad para hacer alianzas y trabajar con clientes grandes en pro de estas innovaciones y tecnologías que puedan generar valor para ambas empresas. La fase 3 es mi desafío más grande, porque implica un cambio de cultura al interior de la empresa, de tratar de salir de la inercia organizacional e incorporar la innovación en el ADN de la empresa. Es importante que todos nos motivemos a innovar, a desarrollar este motor para crecer, anteponerse a nuevos escenarios y mantenerse activo a pesar de las adversidades del entorno”, concluye.